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 Nolan Sacane

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Kamina
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MensajeTema: Nolan Sacane   Vie Abr 11, 2008 1:17 am

El trueno estalló con fuerza a escasos metros de donde se encontraban, otra vez sus miradas agotadas se volvieron a encontrar. Llevaban horas peleando sin tregua ni cuartel y solo la férrea voluntad de sus almas era capaz de sostener el peso de sus espadas.
La figura vestida con ropajes blancos manchados únicamente por la roja sangre avanzó sosteniendo su acero en alto, dio un paso tras otro lentamente hasta que su caminata se convirtió en una tremenda carga, al llegar a su objetivo sujetó la empuñadura con ambas manos y golpeó con tal fuerza que habría partido una montaña.
Su hoja solo cortó el aire.
Cuatro metros detrás suyo se mantenía de pie una figura de ropajes oscuros, con una mano se aferraba una herida que sangraba abundantemente abierta en su brazo derecho, con la otra sostenía una espada de alargada hoja. Era ésta de un negro azulado que parecía brillar captando un reflejo que ningún ojo mortal podía ver.
El hombre de claros ropajes sonrió cansado, se dio lentamente la vuelta y volvió a encarar a su adversario, en realidad, puede que los dos hubieran estado haciendo eso mismo durante toda su vida, quien sabe lo que habría pasado si por una vez, uno de los dos se hubiera dado por vencido.
Pero esta vez tampoco fue así.
Cuando completó el giro extendió la palma de su mano, de ella surgieron haces de energía que se movían a velocidad inhumana, su adversario rápidamente colocó su hoja frente a su cara y se concentró en ella para poder ver bien las descargas de energía, una vez que comprendió los complejos hilos que los entretejían urdió un conjuro para desmantelarlos y anular así los mortales proyectiles. Acto seguido se dirigió corriendo a su enemigo y descargó sobre el su larga katana. Las dos hojas colisionaros y parecieron abrazarse mientras desprendían chispas.
-Esta vez no escaparás.
-Tu tampoco.
Acto seguido movieron las espadas deshaciendo el abrazo mortal y al unísono efectuaron un círculo con las hojas. La sangre brotó de las terribles heridas y cayeron en la yerma tierra.
Durante el segundo antes de que la muerte viniera a recoger sus almas, los dos miraron al cadáver cercano, era una mujer de sobrecogedora belleza, cada uno de los pelos que adornaban su majestuosa cabellera era como un precioso hilo de oro bordado con el más exquisito de los cuidados, su piel era comparable a la seda más suave y cuidada y sus labios eran como el primer rayo de la mañana, que con el poder de su luz rompe la oscuridad de la noche y trae la promesa de un nuevo día.
Con toda su fuerza de voluntad los dos pidieron volverse a encontrar.


Varios siglos después…

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MensajeTema: Re: Nolan Sacane   Vie Abr 11, 2008 1:18 am

Como casi todo en esta vida, esta misma historia tiene dos versiones o dos caras, casi se podría decir que esta fragmentada en dos piezas. Cada una de esas piezas es un hombre, y no se podría entender la historia de uno de ellos sin conocer la del otro, pues desde el nacimiento estaban ligados el uno con el otro, y aunque parezca que alguna vez tuvieron elección, su futuro fue escrito por extrañas manos hace ya mucho tiempo…

Nolan nació en Cedonia, ciudad portuaria del principado de Bellafonte, que a su vez es parte de la llamada “Alianza Azur”. Su padre, Radnor, era uno de tantos mineros y trabajaba sin descanso en las canteras de Lavín, extrayendo el mejor mármol para que bien lejos, otros lo disfrutaran. En cuanto a su madre poco sabía de ella, salvo que se había llamado una vez Elatha, lo cierto es que Nolan no sabía si su madre había muerto o si simplemente se había ido después de dar a luz. Tampoco quería saberlo.
Siendo joven, Nolan, tomó una decisión importante a la que no le dio el peso que merecía. Decidió que no quería terminar sus días como su padre, y que sería algo más que un simple trabajador en las blancas minas. También se prometió a si mismo que saldría de aquella ciudad en la que parecía que todo estaba centrado en la extracción del asqueroso mármol.
Para cumplir su sueño Nolan decidió practicar duramente con la espada, pero pronto comprendió que su sangre guardaba un legado oscuro. Por las noches veía extrañas escenas de lucha y de muerte y para cuando despertaba no podía recordar nada.
Nada excepto las palabras.
Notó que la sangre hervía al pensar en esas palabras extrañas y sin aparente sentido, hasta que una mañana, habiéndose ido su padre las dijo.
Y dio rienda suelta a la magia.
Los efectos fueron devastadores, sin darse cuenta de lo que había hecho la casa se vino abajo al ver privado de su resistencia a las columnas que mantenían el peso del tejado.
Medio muerto Nolan decidió irse de allí para no tener que explicarle a su padre lo que había pasado.
Durante algunas semanas malvivió en las sucias calles de la ciudad, aterido de frío, sin apenas nada que echarse a la boca. Los primeros días estaba tan herido que apenas si podía moverse, más tarde sus heridas se fueron curando y consiguió robar algo de comida.

Pero por ahora dejemos al todavía joven Nolan robando y creciendo en las calles de Cedonia y dirijamos nuestra mirada al norte, casi a la frontera con Kanon, a la capital de Bellafonte, Raverna. Allí conoceremos a la segunda pieza de nuestro rompecabezas particular.

Jarok era hijo de Agostino Sacane y de Gia Sacane. Nació y creció en la enorme metrópolis de Raverna, allí, la familia Sacane tenía una enorme importancia en la vida económica de la ciudad, y desde hace incontables generaciones eran formidables, y ricos, mercaderes.
Jarok fue instruido en multitud de ciencias y maneras del saber que convenían a quien en un futuro debía ser la cabeza de una de las principales familias de comerciantes de todo Bellafonte. Pero pasarse el día en un despacho, firmando contratas y mirando precios no era exactamente el sueño del joven Jarok, el quería pertenecer a la prestigiosa orden de la cruz, una de las principales ordenes de caballería.
Dado el clima político del momento Jarok fue aleccionado de las virtudes nacionales de la Alianza y de los muchos pecados del Imperio de Abel. También tuvo una extensa enseñanza religiosa, sobre la verdadera religión y las enseñanzas de Cristo.
Cuando cumplió los doce años de edad y soplaba las velas de su tarta de cumpleaños su padre le animó a que pidiera un deseo, Jarok juntó todas sus fuerzas y le contó a su padre su sueño. Quería verse en un majestuoso caballo, sirviendo a la orden de la cruz. Con el tiempo estaba seguro de que llegaría a un puesto de importancia y que haría que se sintiera orgulloso de el. Su padre no pudo menos que comprender los sueños de su hijo, y conociendo que la sangre a tierna edad corre más rápida y veloz decidió dejarle acercarse a su sueño. Compró un majestuoso caballo y contrató los servicios de Darwin Sunbright un antiguo soldado que había servido fielmente en la caballería hasta que le llegó la edad de retirarse. Jarok aprendió mucho y bien sobre todo lo que le decía su maestro, en poco tiempo consiguió mantenerse sobre el caballo después de realizar una pasada de carga, y aprendió a pelear sobre el terreno, donde se vio que su pericia sobresalía.
Desgraciadamente no a todos los Sacane les iba todo tan bien, y así Agostino fue informado de que varios de sus barcos se habían hundido y si no sucedía un milagro se quedaría en la ruina. Casi sin poder creer tal racha de mala suerte el cabeza de familia sacó fuerzas de flaquezas para continuar adelante y no dejar a su familia hundirse en el lodo de la desesperación.
Intentó sonreír y mostrarse optimista cuando le contó a Gia la situación.
Desafortunadamente la situación no mejoró en los seis meses siguientes, dos barcos más hicieron agua y perdieron toda su valiosa carga, era el momento de tomar una decisión.
Hubo que ir quitando gastos y lo último de lo que se desprendieron fue del caballo que años antes habían comprado para Jarok. Cuando la situación parecía insostenible Agostino tomó una decisión, podrían sacar los fondos que le quedaban y vender la mansión con todos los muebles, así conseguirían suficiente dinero como para comprar una carreta y viajar hasta la ciudad portuaria de Cedonia, allí podrían adquirir alguna embarcación y una primera remesa de mármol, pasarían tiempos duros hasta que las ganancias de la venta no llegaran, pero cuando lo hicieran podrían comprar una casa y otra remesa y poco a poco volverían a construir un gran imperio. De esta forma, cuando después de muchísimas generaciones, la familia Sacane tuvo que decir adiós a Raverna, lo hicieron con el ansia en el corazón de que fuera un hasta pronto.

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MensajeTema: Re: Nolan Sacane   Vie Abr 11, 2008 1:18 am

La familia Sacane tiene que hacer ahora un viaje, y así los dejaremos, permitiremos que el suave traqueteo de la carreta los suma en un sueño, esperemos que plácido, y mientras nos centraremos de nuevo en Nolan, quien se quedó malviviendo por las calles de Cedonia.

Difíciles eran los días en la ciudad y por eso tomó una decisión, debía de poner en claro sus nuevas aptitudes, y por eso cuando estuvo completamente recuperado de sus heridas, se marchó a vivir a las montañas de las sierras blancas.
Si bien es cierto que en su falda tienen una subida suave, que convierte el ascenso en un agradable paseo, también es cierto que cuando se ha subida un trecho el camino empieza a hacerse mucho más peligroso y angosto.
Allí Nolan se dejó llevar por lo sueños, sueños de los que no recordaba nada al despertar, pero siempre que lo hacía, se sentía como si tuviera algo en la punta de la lengua, así centrado en sus recuerdos aprendió nuevas palabras, y con el tiempo, todo un vocabulario nuevo se extendió ante el.
Con esas palabras puso nombre a su ambición.
Con su recientemente aprendida magia, Nolan no se dio por satisfecho y decidió aprender más de sí mismo, durante semanas permaneció en las montañas entrenándose durante el día con la espada y por la noche con la magia. Cuando estaba agotado se dirigía a un plácido paraje, un lugar donde toda su rabia e ira desaparecían misteriosamente. Un día cuando estuvo a punto de caer en el pozo del sueño le pareció ver a una mujer. Era ésta una mujer de larga cabellera rubia y de preciosos rasgos, pero para su desconcierto, cuando se reanimó no vio por ninguna parte a aquel ser de ensueño.
Cuando Nolan se sintió satisfecho consigo mismo por su entrenamiento decidió bajar de nuevo a la ciudad, allí adquiría el suficiente dinero como para conseguir salir de allí.
La ciudad era más pequeña de lo que recordaba, la gente parecía más diminuta y cien veces más insignificante, casi parecían hormigas que se paseaban de un lado a otro sin un propósito, Nolan se consideraba elevado con respecto a los demás, y no veía posible comparación entre el, y el resto de personas. Él había pasado por cosas terribles y había estado en la montaña averiguando la verdad sobre el mundo y sobre si mismo, mientras que el resto de personas lo único que hacían era pasear por las calles cargando con cajas repletas de un mármol que jamás vestiría sus salones y que nunca adornaría sus suelos.
Como ya tenía pensado de antemano Nolan empezó a conseguir dinero, gracias a su nuevas habilidades, no fue difícil, pero pronto descubrió el peso de la sangre, y es que, Nolan tuvo que manchar su filo con la sangre de un estúpido que valoró más su bolsa que su propia vida. Nuestro muchacho no tuvo más remedio que arrebatarle las dos. Falso sería decir que no sintió absolutamente nada después de aquello, pero también es bien cierto, que sería engañar al lector, decir que se sintió mal después de arrebatar la que sería la primera de muchas vidas.
Con el tiempo y el hábito Nolan se volvió un peligroso asesino, y asedió con su espada la ciudad de la cual tomó lo que pudo hasta saciarse.

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MensajeTema: Re: Nolan Sacane   Vie Abr 11, 2008 1:18 am

El Pequeño Nolan se ha trasformado en un despiadado asesino con una extraña moral y con un peligroso sueño. Pero esa misma moral le impidió ver que la gente con la que acababa también tenía sueños propios y que estos eran destrozados por su espada, y esa herida sangraba mucho más que cualquier otra. Gracias a los dioses todavía quedan sueños en Cedonia, y todavía hay más sueños apunto de llegar en la carreta en la que viajan los Sacane, pues justo esta noche llegan a la ciudad portuaria.

Habían oído hablar sobre las majestuosas cumbres de las sierras blancas, pero nunca habían imaginado algo tan magnífico. Muy por encima de sus cabezas se elevaban esas blancas montañas que casi parecían partir el mismo firmamento en dos con el poder de sus picos.
Poco después de llegar a la ciudad y oler el aroma del mar Agostino vendió la carreta en la que habían venido y buscó una posada en la que pasar la noche. Encontró una a un precio asequible para su situación y los tres se metieron allí a comer algo caliente. Posaran donde posaran la vista solo veían rostros peligrosos y ojos que desprendían malicia. El cabeza de la familia Sacato decidió distraer a su mujer y a su hijo de aquellos rostros contándoles una historia de algún antiguo miembro de su familia.
A la mañana siguiente Jarok y su padre decidieron ir a hacer una visita al puerto para ver algunos barcos, lo cierto es que de la venta de la casa habían conseguido menos dinero de lo que esperaban sacar, pero aún así esperaban poder conseguir algo que, por lo menos, flotara. Debido a su corto margen económico a los dos le pareció lo más sensato pasar unos cuantos días viendo las embarcaciones y juzgando con sus propios ojos la calidad de estas y de su tripulación. A la hora de la comida volvieron a la posada para comer algo todos juntos. Durante el almuerzo comentaron a Gia lo que habían visto y sus planes de posponer un poco la compra de la embarcación a fin de poder conseguir un mejor precio o una embarcación más segura.
Pasaron el resto del día igual, y por la noche volvieron a la posada después de dar una vuelta por la ciudad y ver las posibles maravillas que esta pudiera contener, lo cierto, es que no encontraron mucho de eso, ya que la ciudad parecía pensada para extraer el mármol de las canteras y poder llevar luego éste a los barcos o a alguno de los muchos talleres donde se trabajaba y luego a los barcos desde donde se distribuía. Agostino siempre les entretenía con historias animadas y con visiones de su futuro vendiendo hermosas estatuas hechas de un perfecto mármol blanco que decorarías las estancias de los mismísimos arcontes. Por su parte Jarok, quien había crecido fuerte y vigoroso gracias a las lecciones de su maestro de esgrima y valiente y noble gracias a su propio padre, siempre se aseguraba de que nadie molestara a sus padres.
Decidieron que al día siguiente harían una pequeña excursión a las canteras para poder apreciar el tremendo trabajo que se llevaba a cabo en aquella ciudad y así poder admirar ese mineral del cual dentro de poco dependerían sus vidas. Volvieron entusiasmados de las canteras, nunca antes había contemplado tal cantidad de hombres trabajando, además el mármol que de ellas se extraía era blanco como la nieve que adornaba como coronas los montes que había por encima de sus cabezas, lamentablemente su expedición duró menos de lo esperado debido a que Gia empezó a toser, y con miedo de que agarrara alguna enfermedad la llevaron de vuelta a la posada.
Pasaron un par de semanas en la posada hasta que por fin decidieron comprar una embarcación al día siguiente, irían Jarok y Agostino ya que Gia se había puesto peor y lo mejor era que se quedara en la cama tranquila.
De camino al puerto, vieron a una mujer que vendía unas flores hermosas como ninguna otra, a pesar de todo, a los dos les pareció una buena idea comprar un buen ramo y llevarselo a Gia con los deseos de una pronta recuperación, al ser Jarok Joven y de piernas poderosas fue el quien se dirigió de vuelta a la posada a llevar las hermosas flores mientras Agostino esperaba sentado contemplando su futuro barco.
Desgraciadamente para cuando Jarok llegó adonde le esperaba su padre le vio hundido en un charco formado por su propia sangre, entre la multitud creciente dislumbró un rostro que corría hacia las sombras. Rápidamente corrió hacia su padre y manchándose los ropajes con el licor de la vida de quien se lo dio todo, le sostuvo entre sus brazos en sus últimos momentos, y Augusto abandonó la vida como había permanecido en ella, con una cálida sonrisa.
Jarok tuvo que enterrar a su padre el mismo, ya que no tenía dinero para poder pagar un entierro digno, su madre hacía días que no podía moverse de la cama de lo enferma que estaba. Consiguió un empleo en la mina y trabajó en ella afanosamente, y no había trabajo que le pareciera demasiado duro o trabajoso para el, y con las manos que crecieron aprendiendo a sostener una bolsa de oro, ahora sostenían picos y palas, y se encallecían debido al pesado esfuerzo, pero hay que decir a favor de Jarok que no decayó su ánimo y que si bien no podía llevar todos los días un ramo de flores para su madre, bien es cierto que siempre le traía una cálida sonrisa.
Un día cargando mármol a uno de los talleres, vio a una mujer cuyo rostro tenía una belleza sin par, cuyos ojos eran como estanques de profunda y clara agua cristalina. Jarok se paró a hablar con la joven, y rápidamente se sintieron bien el uno en compañía del otro, de tal suerte que se volvieron a ver más días, y nació una profunda relación de amor. La joven parecía, según le confesó a Jarok, estar buscando algo que no podía encontrar, pero para desgracia de la muchacha no era capaz de recordar exactamente lo que buscaba, y por eso flotaba en un mar de desánimo hasta que conoció al joven Sacane.
Un día los dos marcharon a un pacífico lago de tranquilas aguas que había entre dos de los montes de las colinas blancas, el lago era llamado el lago de cristal debido a la sublime transparencia de sus aguas. El paraje lo llenaba todo de un aire místico y casi sobrenatural, cuando los ojos de la muchacha se tornaron completamente blancos, y cayó en una suerte de trance, Jarok preocupado por el estado de la chica la agarró fuertemente de los hombros y trató de traerla hacia la conciencia pero esta, pareció levitar y sus pies abandonaron el suelo, de repente, dos alas se extendieron, una de ellas, se acercó hacia donde el estaba y la otra se dirigió hacia el otro lado del valle, allí Jarok vio un rostro familiar, el del joven que había huido con el cofre lleno de oro después de dar muerte a su padre. El joven Sacane cayó ciego de rabia al creer que todo había sido un montaje orquestado por ese perverso hombre, y que esta muchacha que creía amar no era sino un demonio venido para tentarle y olvidar a su familia y con su recuerdo, todo lo que es bueno. De esta forma se dirigió a acabar con la vida de la súcubo.

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MensajeTema: Re: Nolan Sacane   Vie Abr 11, 2008 1:18 am

El combate se alargó durante horas, el campo así como el lago quedó cubierto por plumas de unas alas tan largas como hermosas mientras los dos jóvenes luchaban por sus vidas.
Al final los dos cayeron. Si rendidos de cansancio, o si presa de algún hechizo de la muchacha es imposible decirlo. Pero lo que si es cierto es que Nolan se despertó primero, agarró a la muchacha, cuyas misteriosas alas habían desaparecido, y se la llevó consigo lejos de aquel lugar, pues temía que el otro joven le hiciera algún mal, ya que durante su pelea había dicho cosas terribles y muchas veces la había llamado demonio.


Si Nolan y Jarok son las dos caras de la misma moneda, Ilmina, era el canto de ésta, y solo en ésta quedaban los futuros de los dos jóvenes. Aunque, por supuesto, ninguno de ellos podría haberlo imaginado.


Nolan no lograba a comprender que le había hecho salvar a la muchacha de aquel loco, pero algo en su interior se había removido. El, que había matado a tanta gente para conseguir sus fines egoístas, por primera vez había puesto su vida en peligro solo para salvar a otra persona, y haciendo esto fue como si mirara a los ojos a su reflejo en un extraño espejo, y comprendió que no solo el poder puede ser una meta en esta vida, sino que procurar la felicidad de alguien podía convertirse en una meta en si misma. Nolan no sabía, por qué, pero deseaba más que nada en este mundo, que aquella muchacha fuera feliz.
Muy sorprendido, incluso puede que algo asustado, se quedó al ver que el otro aún le perseguía y buscaba por la ciudad. Su rostro le era familiar, pero no terminaba de recordar donde le había visto, hasta que por fin dio con la clave. Aquel muchacho era el hijo del hombre al que asesino para conseguir un cofre lleno de oro, ese hombre había puesto todo lo que pudo de su parte para proteger aquel oro, y le dijo que no era su vida solo la que dependía de aquel dinero, sino la de toda su familia. Nolan comprendió que aquel no era otro de tantos ricos a los que había robado o asesinado, ricos opulentos, que podían conseguir fácilmente la cantidad que el les robaba, este hombre realmente necesitaba todas y cada una de aquellas monedas, y el, le había arrebatado su esperanza y sus sueños.
Nolan lo comprendió todo y sufrió al comprender el peso de la sangre sobre su filo.
Decidió que era el momento de dar un giro a su vida, y de que debía proteger a aquella muchacha, pero lo que no podía hacer era robarle la vida al muchacho a quien ya le había arrebatado un padre. Estudió sus movimientos y descubrió que tenía una madre enferma, así que usó todo el dinero que le quedaba, menos unas cuantas monedas, para conseguir que aquella mujer ingresara en un monasterio donde la podrían atender verdaderos médicos y gente sabia.
Después de aquello Nolan se fue junto con Ilmina, y sintió que le empezaba a querer, pero el sabía que no era digno de aquel amor tan puro.

Jarok, había sido traicionado, lo había perdido todo. Todo menos una cosa. Su fe en Dios. Éste le demostró con obras que no le había abandonado, pues unas amables monjas vinieron a buscar a su madre a la posada donde se alojaban para llevársela a un convento donde cuidarían de ella el tiempo que fuera necesario. Jarok persiguió al asesino de su padre y a la bruja que le había tentado, pero su búsqueda terminó en nada, aunque no se daría por vencido. Con un nuevo camino por delante, ingresó en el santo oficio de la Inquisición y buscó a Nolan y a Ilmina.



Nolan se percató de que no podía huir para siempre, de que no podía arrastrarla a ella a una vida así. Por ello tomó una de las decisiones más difíciles que jamás tomaría.
Llevó a Ilmina a la isla de Tol Rauko donde la podrían proteger, pero a cambio pidió su ingreso en la orden, para poder encontrar lo que Ilmina había estado buscando y que ahora, al estar encerrada en el arca, no podría encontrar. El cargaría con el peso de encontrarlo por ella.
Y en su camino esperaba encontrar la redención.

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