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 La partida de Hanna

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Kamina
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MensajeTema: La partida de Hanna   Mar Mayo 27, 2008 3:28 am

Bueno pues aquí por fin os traemos la primera de las historias que componen mil años de sueños, el libro de Lost Odyssey.
Prometimos que colgaríamos esta historia lacrimógena y, como los Manowar, aquí estamos para cumplir nuestra promesa.
Muchas gracias a Alastor xk este ha sido un proyecto compartido. Espero que lo disfruteis.

P.D. Si no os da por lo menos un poco de penilla es que sois unos monstruos.


La Partida de Hanna

Los miembros de la familia tienen los ojos llorosos cuando dan la bienvenida de nuevo a Kaim tras su largo viaje.
-Muchísimas gracias por venir.
Kaim comprende la situación al instante.
La hora del adios esta cerca.
Pronto, demasiado pronto. Pero ya sabía que este día llegaría tarde o temprano, y no en un futuro lejano.
“Puede que no te vuelva a ver más”, le había dicho ella con una triste sonrisa cuando partió de viaje. Estaba acostada en la cama, sonriendo con su rostro de blancura casi transparente, terriblemente frágil, y por ende indescriptiblemente bello.
-Puedo ver a Hanna?
El posadero asiento ligeramente la cabeza.
Pero no creo que vaya a reconocerte
Le advierte a Kaim de que no ha abierto los ojos desde anoche. El ligero movimiento de su pecho indica que aún se aferra a un frágil hilo de vida, pero podría romperse en cualquier momento. -Que pena... se que para ti era muy importante venir a ver...
Otra lágrima resbala por la mejilla de la mujer.
-No te preocupes, no pasa nada- la tranquiliza Kaim.
Ha presenciado innumerables muertes, y su experiencia le ha enseñado mucho. La muerte arrebata el habla en primer lugar, luego la vista. Sin embargo, lo que si que se aguanta hasta el final es el oido. Aunque el enfermo pierda la conciencia, no es extraño que las voces de los familiares provoquen sonrisas o lágrimas.

Kaim rodea el hombro de la mujer.
-Tengo muchas historias de viajes para ella.
Llevo esperando esto todo el tiempo que llevo fuera.

En lugar d esonreir, la mujer deja escapar otra gran lágrima y asiente.
-Y Hanna esperaba poder oir tus historias.- dice con palabras entrecortadas por el llanto.
El posadero interviene. -Ojalá pudiera pedirte que descansaras del viaje antes de verla, pero...
-Por supuesto, la veré ahora mismo- dice kaim, interrumpiedo la disculpa del hombre.
Queda muy poco tiempo.
Hanna, la única hija del posadero y su esposa, seguramente no pase del próximo amanecer.
Kaim deja su equipaje en el suelo y abre sin hacer ruido la puerta del cuarto de Hanna.
Hanna fue muy débil desde su nacimiento. Lejos de disfrutar de la oportunidad de viajar, apenas había salido del pueblo, siquiera del vecindario, donde había nacido y crecido. El médico había dicho a sus padres que aquella niña llegaría dificlmente llegaría a adulta. Los dioses habían reservado un triste destino para aquella diminuta niña de rasgos de muñeca extraordinariamente bellos.
Tal vez los propios dioses intentaran expiar esta cruel injusticia haciendo que la niña fuera la hija única de los dueños de una pequeña posada de carretera.

Hanna no puede ir a ninguna parte, pero los huespedes de la posada de sus padres le solían contar historias sobre ciudades, paises, paisajes y gentes que ella nunca conocería. Cuando un nuevo huesped llega a la posada, Hanna siempre desplegaba su batería de preguntas:
“¿De donde eres?”, “¿Aque te dedicas?”, “¿Me cuentas una historia?”.
Solía sentarse y escuchar aquella historias con ojos brillantes y vivos. Instaba al viajero a pasar rápido al siguiente episodio con un “¿Y luego? ¿y luego?”
Cuando se marchaban, siempre les rogaba:
“¡por favor, vuelve y cuéntame montones de historias sobre paises lejanos!” solía quedarse despidiendo con la mano al viajero hasta que desaparecía de su vista por la carretera. Luego soltaba un melancólico suspiro y volvía a la cama.
Hanna duerme profundamente.
No hay nadie más en la habitación, lo que tal vez indica que hace tiempo que los médicos la dieron por perdida.
Kaim se sienta en una silla cercana a la cama y la saluda con una sonrisa. -Hola, Hanna. He vuelto.
Ella no responde, su pequeño pecho, que aún no tiene los rasgos del de una adulta sube y baja casi imperceptiblemente.
-Esta vez fui mucho más allá del oceno.- Le cuenta Kaim.-
El oceano del lado desde el que sale el sol. Tomé un barco en un muelle lejos, lejísimos, mucho más allá de las montañas que ves desde esta ventana, y estuve en alta mar desde el momento en que la luna era un círculo perfecto en el cielo, mientras fue haciéndose cada vez más pequeña y luego cada vez más grande, y hasta que estuvo llena de nuevo. Allá donde alcanzaba la vista no había más que mar. Tan solo agua y el cielo. ¿Te lo imaginas Hanna?, nunca has visto el mar, pero estoy seguro de que la gente te habrá contado sobre el. Es como un charco enorme e infinito.
Kaim se rie para si mismo y parece que las mejillas pálidas de Hanna se mueven ligeramente.
Puede oirlo. Aunque no pueda hablar ni ver, sus oidos aún estan vivos.
Kaim, convencido y confiado en que eso sea verdad continua el relato de la historia de sus viajes, no dice palabras de despedida.
Como siempre con Hanna, Kaim sonrie con una dulzura que nunca ha tenido con nadie más, y prosigue narrando sus historias con una voz alegre, que a veces incluso acompaña de gestos exagerados.
Le habla del oceano azul.
Le habla del cielo azul.
Pero no le dice nada sobre la despiadada batalla naval que tiñó de rojo el aceano.
Nunca le habla sobre esas cosas.
Hanna aún era una niña muy pequeña cuando Kaim se hospedó por primera vez en el hostal.
Cuando, con su dicción infantil y su sonrisa inocente ella le asaltó con sus preguntas sobre su origen y le pidió que le contara sus historias, Kaim sintió algo dentro de su pecho.
Aquella vez volvía de una batalla. Más exactamente, había terminado una batalla e iba de camino a otra.
Su vida consistia en vagar de un campo de batalla a otro, y nada de eso ha cambiado desde entonces.

Ha sesgado la vida de innumerables soldados enemigos y presenciado la muerte de infinidad de camaradas en el campo de batalla. En realidad, lo único que separa a los enemigos de la btalla es una mera cuestión de suerte. Si las ruedas del destino hubieran girado de manera diferente, sus enemigos habrían sido camaradas y sus camaradas, enemigos. Tal es el sino del mercenario.
En aquella época, su ánimo estaba destrozado y se sentía insoportablemente solo.
Como ser inmortal, Kaim no temía a la muerte, razón por la cual los rostros de los otros soldados estan deformados por el miedo, y por la que el rostro de cada hombre que murió sufriendo quedó grabado a fuego en su memoria.

Normalmente, solía pasar las noche bebiendo en la carretera. Sumiendose en el sopor etílico o fingiendo sumirse en el.- Intentaba obligarse a olvidar lo inolvidable.

No obstante, cuando vio la sonrisa de Hanna al pedirle que le contara historias sobre su largo viaje, sintió un consulo más cálido y profundo del que nunca hubiera obtenido del licor.
Le habló de muchas cosas.
De una flor preciosa que descubrió en el campo de batalla.
De la belleza cautivadora de la bruma cuando invade el bosque la noche previa al combate final.

Del incomparable sabor del agua del manantial de un barranco en el que sus hombres y el se habían refugiado tras haber perdido una batalla.
Del basto e inabarcable ciielo azul que vio tras una batalla.
Nunca le contaba nada triste. Omitía todo loreferente a la mezquindad del ser humano y la estupidez que presenciaba sin cesar en el campo de batalla.
Lo ocultaba su condición de mercenario, las razones que le llevaban a viajar constantemente, y le hablaba solo de cosas bonitas, dulces y agradables.
Ahora comprende que si le contó a Hanna ese tipo de historias bonitas sobre sus viajes no fue tanto por no corromper la inocencia de la niña, sino por el bien de si mismo.

Quedarse en la posada en la que Hanna esperaba verle de nuevo terminó por convertirse en uno de los pequeños placeres en la vida de Kaim. Narrarle los recuerdos con los que volvía de sus viajes le hacía sentir una pequeña redención, por ténue que fuera.

Su amistad con la niña continuo cinco años, diez años. Poco a poco ella se acercaba a la edad adulta, lo que significaba que, tal y como los médicos habían dicho, cada día se acercaba más a la muerte.
Y ahora, Kaim termina la última historia de viajes que compartirá con ella.
No podrá volver a verla, no podrá contarle sus historias de nuevo.
Antes del alba, cuando la oscuridad de la noche alcanza su cénit, las pausas de la respiración de Hanna se vuelven más largas.
El frágil hilo de su vida esta apunto de ceder mientras Kaim y sus padres la cuidan.
La lucecita que anidó en el pecho de Kaim se apagará, sus solitarios viajes, esos largos viajes sin fin, comenzarán de nuevo mañana.
Pronto estarás partiendo hacia tus propios viajes Hanna.- le dice Kaim con dulcura. Partirás a un nuevo mundo que nadie conoce, un mundo que nunca ha aparecido en las historias que has oido hasta ahora. Porfin podrás dejar tu cama y vagar por donde quieras. Serás libre.
-Quiere hacerle saber que la muerte no es sufrimiento, sino una mezcla de alegria y lágrimas. -Ahora te toca a ti, procura contarle a todo el mundo los recuerdos de tu viaje. Sus padres harán ese mismo vaje algún día, y algún día Hanna podrá reecontrarse más allá del cielo con todos los huespedes que conoció en la posada.
Y yo, sin embargo, nunca viajaré allí.
Nunca podré escapar de este mudo.
Nunca te volveré a ver.
-Esto no es una despedida. Es solo el comienzo de tu viaje.
Le dice una última cosa.
-Nos volveremos a ver.
Es su última mentira.
Hanna parte hacia su viaje.
En su rostro aparece una sonrisa tranquila, como si acabara de decir un “Hasta pronto”.
Sus ojos no volverán a abrirse. Una solitaria lágrima resbala lentamente por su mejilla.

FIN

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Simon_Lagann

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MensajeTema: Re: La partida de Hanna   Mar Mayo 27, 2008 7:47 am

esta historia es genial, sacada del gran juego Lost Odysey, cuya historia es triste peor de narices, pero muy buena

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MensajeTema: Re: La partida de Hanna   Miér Mayo 28, 2008 4:52 am

De acuerdo, he comprobado que no soy un monstruo.

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Kamina
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MensajeTema: Re: La partida de Hanna   Miér Mayo 28, 2008 7:03 am

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MensajeTema: Re: La partida de Hanna   Jue Mayo 29, 2008 5:33 am

lol! lol! lol!

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